El libro más antiguo: Tu cuerpo

El libro más antiguo: Tu cuerpo

¿Te gusta leer? ¿Eres lector?

Si tienes la humildad para poder sacar de contexto la palabra lectura y ubicarla donde quieras,  verás que hay muchos tipos de lectores: lectores de libros, lectores de internet; lectores de miradas, lectores del Fuego, del Aire, del Agua, de la Pacha, lector de tu cuerpo.

Claro está, que existen diferentes técnicas para distintos tipos de lectura, pero los principios son eternos para todos: sí o sí, si quieres leer, tendrás que poner de tu energía, de tu atención, de tu “Focus”:

RESPIRA – AFLOJA EL ENTRECEJO – MIRA A TRAVÉS DE ÉL.

Leer tu cuerpo es entrar a tu templo. Cuando entras a tu templo-cuerpo comprendes que: ¡Tú estás ahí! ¡Ese sos vos!

Desarrollá  el valor para observarte, mirarte, decirte, preguntarte: ¿Ese es mi cuerpo? ¿Esa es mi voz? ¿Así soy yo?

El mirar hacia adentro, observar los pájaros negros y los pájaros blancos, permite aprender cómo es uno. Y ahí, en tu pregunta, aprecia la Revelación para ti, única e íntegra con tus pensamientos.

¡Un mensaje para vos! ¡Un mensaje para mí! Desdoblando el mensaje-pensamiento rompo las cadenas negativas y forjo las positivas, aprendiendo a pensar y actuar.

 

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